Un punto de inflexión que ya no tiene vuelta atrás
Hay momentos en la historia de una industria en los que ya no se puede hablar de «tendencia emergente». El mercado global del almacenamiento en baterías ha cruzado ese umbral en 2025, y los datos son tan contundentes que merece la pena detenerse a analizarlos.
Como hemos explicado en artículos anteriores —desde la obsolescencia de la red eléctrica hasta la paradoja de los precios negativos— los sistemas BESS llevan años siendo la solución lógica a los problemas de la transición energética. Lo que ha cambiado ahora no es el argumento técnico. Lo que ha cambiado es la escala de la respuesta.
En 2025, el mundo instaló más de 106 GW de nueva capacidad de almacenamiento, un crecimiento del 43% respecto al año anterior. Por primera vez en la historia, la capacidad acumulada global de BESS ha superado los 270 GW, adelantando al bombeo hidráulico —la tecnología reina del almacenamiento durante más de un siglo— como la forma más extendida de almacenar energía en el planeta. No es un hito menor. Es un cambio de guardia.
La analogía del semáforo en verde
Imaginemos el mercado global como una autopista de muchos carriles. Durante años, el almacenamiento era ese vehículo experimental que circulaba por el arcén: prometedor, pero lento y caro. La señal estaba en rojo: tecnología cara, regulación incierta, inversores escépticos.
En algún punto entre 2022 y 2024, el semáforo cambió a ámbar. Los costes cayeron un 90% desde 2010 (llegando a un promedio de 125 $/kWh en diciembre de 2025, según Ember). La regulación empezó a adaptarse. Los primeros proyectos demostraron rentabilidad.
En 2025, el semáforo se puso en verde. Y todos los carriles de la autopista aceleran a la vez.
Mercado a mercado: dónde está ocurriendo el boom
El crecimiento no es homogéneo. Cada mercado tiene sus catalizadores propios. Pero la dirección es la misma en todos.
Estados Unidos: +53% en un solo año, un récord histórico
El mercado estadounidense instaló 57,6 GWh de nueva capacidad de almacenamiento en 2025, según la SEIA (Solar Energy Industries Association). Es el mayor volumen en un solo año de toda su historia, con un crecimiento del 53% respecto a 2024.
Los motores son varios: el cierre de viejas centrales de gas, el auge de los centros de datos (que necesitan potencia firme y fiable), los créditos fiscales federales para almacenamiento (ITC) y una demanda eléctrica en plena expansión. Los sistemas BESS se están convirtiendo en los nuevos «peaker plants»: en lugar de encender una central de gas contaminante cuando la demanda se dispara en una ola de calor, la red descarga baterías que llevan horas absorbiendo energía solar barata.
Para 2026, se prevé que EEUU supere los 70 GWh instalados, impulsado por una primera oleada masiva de proyectos que han adelantado su construcción para acogerse a los incentivos fiscales vigentes.
Reino Unido: de pionero a modelo mundial
El Reino Unido fue uno de los primeros mercados en apostar seriamente por el BESS para servicios de red, y hoy recoge los frutos de esa apuesta temprana.
En 2025, el mercado creció un 45% en capacidad operativa, con 4 GWh adicionales conectados a la red, elevando la capacidad total acumulada a 12,9 GWh. Solo en el último año se completó el mayor BESS del país: un proyecto de 600 MWh en el sudeste de Inglaterra. Desde 2020, la capacidad operativa de almacenamiento en el Reino Unido ha crecido un 509%.
El gobierno ha reforzado la señal política con su Clean Power 2030 Action Plan, que establece el almacenamiento como pieza crítica para descarbonizar la red eléctrica antes de final de la década. El tamaño medio de los proyectos se ha incrementado un 48% en un año: el mercado está madurando y escalando al mismo tiempo.
Australia: el año que lo cambió todo
Si existe un mercado que ha protagonizado el salto más espectacular en 2025, ese es Australia.
El país comisionó 4,9 GWh de baterías a escala de red en un solo año. Para entender la magnitud: eso equivale a todo lo instalado en Australia entre 2017 y 2024 sumado. Una décima parte del mundo en el tiempo que tardan en fabricarse los contenedores.
Australia ha superado al Reino Unido para convertirse en el tercer mayor mercado mundial de BESS utility-scale, solo por detrás de China y Estados Unidos. El mercado eléctrico nacional (NEM) añadió 3,6 GW y 8,6 GWh de nueva capacidad, con un último trimestre de 2025 absolutamente récord. Las proyecciones apuntan a que el NEM tendrá más de 30 GW de almacenamiento a gran escala para 2034.
El Capacity Investment Scheme del gobierno federal y las subastas estatales han creado un entorno de inversión claro que los desarrolladores han aprovechado sin dudar.
Europa: el 12º año récord consecutivo
La Unión Europea instaló 27,1 GWh de nueva capacidad de almacenamiento en 2025, con un crecimiento del 45% respecto al año anterior, según SolarPower Europe. Es el 12º año consecutivo de récord de despliegue. La capacidad acumulada total de la UE alcanza ya los 77,3 GWh.
Alemania mantiene el liderazgo europeo, tanto en almacenamiento distribuido como en proyectos a gran escala. Pero el mercado europeo se está diversificando rápidamente: Italia, España, Polonia y los países bálticos están acelerando sus pipeline de proyectos.
La previsión de Aurora Energy Research apunta a que Europa podría alcanzar 80 GW de BESS instalado en 2030, lo que implicaría multiplicar la capacidad actual por más de diez en menos de cinco años.
El caso de España: un gigante dormido que despierta
España tiene todos los ingredientes para ser uno de los mercados BESS más importantes de Europa: una de las mayores penetraciones solares del continente, una red con cuellos de botella severos y un mercado mayorista cada vez más volátil —como analizamos en detalle al hablar de los vertidos y los precios negativos.
Sin embargo, el despegue ha llegado tarde. A finales de 2025, apenas 38 MW de almacenamiento en baterías estaban conectados a la red. La buena noticia: hay 500 MW adicionales en construcción con finalización prevista para 2026, 11 GW en permisos de acceso y el PNIEC fija un objetivo de 22,5 GW para 2030.
Hay 450 proyectos (7,6 GW) en tramitación y aproximadamente 2,8 GW listos para construir. El pipeline existe. La demanda existe. El reto es ahora la ejecución: conseguir los permisos, asegurar la cadena de suministro y contar con los socios adecuados para no perder el tren.
En Battman Storage, lo sabemos bien: el tiempo entre la decisión de invertir y la batería operativa se mide en meses, pero los proyectos que no empiezan hoy serán los que lleguen tarde cuando el mercado de capacidad español, aún en desarrollo regulatorio, se consolide.

Las previsiones: hacia 1.545 GW en 2034
Si los datos de 2025 son impresionantes, las proyecciones son directamente disruptivas.
Wood Mackenzie estima que la capacidad global de almacenamiento alcanzará 1.545 GW en 2034, casi seis veces la capacidad actual. Eso equivale a construir, en los próximos nueve años, cinco veces todo lo que se ha construido en la historia hasta hoy. Reuters y el IEA confirman una tasa media de crecimiento anual del 10,8% entre 2024 y 2034, con mercados emergentes de Oriente Medio, Latinoamérica y el Sudeste Asiático sumándose a la oleada con tasas del 30-50%.
Los proyectos de almacenamiento de grandes empresas del planeta ya superan el billón de dólares en valor de pipeline comprometido, según Industrial Info Resources.
Por qué esto importa para cada proyecto industrial y cada promotor renovable en España
El boom mundial no es solo una noticia macroeconómica. Tiene consecuencias directas para cualquier empresa que gestione energía en España hoy:
El coste de no tener almacenamiento sube. A medida que la penetración renovable crece, los episodios de precios negativos y vertidos serán más frecuentes, no menos. Cada planta solar sin batería es un activo que perderá rentabilidad de forma estructural.
La ventana de los precios mínimos de BESS es ahora. Con los costes de las celdas LFP en mínimos históricos (75 $/kWh en equipos, según Ember) y la cadena de suministro global en equilibrio, 2026 es probablemente el mejor momento para cerrar un contrato de suministro. Los aranceles y las tensiones geopolíticas pueden alterar ese equilibrio en cualquier momento.
Los que actúen primero, ganarán más. El modelo de ingresos del BESS en España se basa hoy en el arbitraje de precios. Cuantos más sistemas entren en la red, menor será la volatilidad y, por tanto, el margen de arbitraje. Los primeros en operar capturarán las condiciones de mercado más favorables.
En Battman Storage, con nuestra alianza con Gotion y Elecnor, estamos diseñando proyectos para que nuestros clientes no lleguen tarde a esta ventana. Porque el semáforo global lleva verde desde 2025. Y el tráfico en esta autopista no va a esperar.
Preguntas frecuentes sobre el boom global del BESS
¿Por qué el almacenamiento crece tan rápido ahora y no hace diez años?
Por la convergencia de tres factores simultáneos: la caída del 90% en el coste de las baterías desde 2010, el aumento masivo de la penetración renovable que genera desequilibrios que solo el almacenamiento puede corregir, y la consolidación de marcos regulatorios que dan certidumbre a los inversores. Ninguno de estos factores actuaba con la suficiente fuerza hace una década.
¿China domina tanto el mercado que el resto es irrelevante?
China concentró el 54% de las instalaciones globales en 2025, pero el resto del mundo instaló más de 48 GW. Europa, EEUU y Australia son mercados con crecimientos superiores al 40-55% anual, con regulaciones propias y cadenas de suministro que se están diversificando activamente. El mercado es global, pero no monolítico.
¿La caída de costes continuará o hemos tocado el suelo?
La tendencia estructural es de bajada, impulsada por economías de escala y mejoras de química. Sin embargo, los analistas advierten de volatilidad a corto plazo por tensiones en cadenas de suministro de materias primas y aranceles comerciales. El consenso es que los precios actuales representan un mínimo histórico de oportunidad, no un suelo permanente.
¿España puede realmente llegar a 22,5 GW en 2030 desde los 38 MW actuales?
Es un objetivo ambicioso que requiere un ritmo de instalación de varios GW anuales durante cinco años. Mercados como Australia y el Reino Unido han demostrado que ese tipo de aceleración es posible cuando existe claridad regulatoria y cadena de suministro asegurada. En España, la aprobación del mercado de capacidad y la simplificación del permitting serán los factores determinantes. El pipeline existe; falta que los proyectos pasen de «listo para construir» a «en construcción».